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NAHUATZÉN, MICHOACÁN EL PUEBLO DA UN PASO ADELANTE

Gloria Muñoz Ramírez

EL LUGAR DE UNO

 

La comunidad purhépecha de Nahuatzén, en Michoacán, organizada mediante un Consejo Ciudadano desde que decidieron expulsar al presidente municipal Miguel Prado, exige los servicios que le corresponden, pues existe “un rezago de más de treinta años por falta de infraestructura y de atención de los servicios básicos”, afirma Efraín Avilés Ocedo, integrante del Consejo.
Nahuatzén es una comunidad de más de 10 mil habitantes que, afirma Avilés, “no cuenta con los servicios de drenaje, de salud y de alumbrado público”. Desde que en octubre del 2015 desconocieron al alcalde, lamenta, se dejó de atender a la población y se pararon obras municipales. “El presidente, junto con el cabildo, atienden actualmente en la comunidad de Arantepacua (donde recientemente la población fue atacada por la policía), y presentaron al Congreso un presupuesto que rebasa los 72 millones de pesos destinados a obras, pero sólo para las demás tenencias. A la cabecera no han hecho llegar ni un solo peso de ese recurso”, denuncia el entrevistado vía telefónica, y afirma que el dinero “se está gastando en derroches y obras mal hechas y mal terminadas”.
Avilés Ocedo advierte que les preocupa que el alcalde “manifieste que ingresó a nuestra comunidad más de 27 millones de pesos, lo que es totalmente falso pues aquí no ha llegado ni un solo peso del recurso municipal”.
Desde el 2014 Nahuatzén, contagiada por el proceso autónomo del vecino poblado de Cherán, donde mediante un levantamiento en abril de 2011 expulsaron a los talamontes y a los partidos políticos, empezó también a organizar un consejo integrado por representantes de los cuatro barrios. Y así, sin recursos, se atendieron los servicios que el gobierno les sigue negando: seguridad, agua, servicio de limpia, y salud, entre otros.
Una vez integrado el Consejo se convocó a una asamblea en la plaza principal y en ella la población desconoció a Miguel Prado como presidente municipal y dio el aval para el desempeño del Consejo Ciudadano, todo ante un notario público y con el conocimiento del Congreso de Michoacán desde octubre del 2015.
Hoy, dice Efraín Avilés, “se vive una tensa calma” a raíz de los hechos violentos de Nahuatzén, donde el pasado 5 de abril la policía asesinó  a cuatro comuneros desarmados. Arantepacua es una de las tenencias del municipio de Nahuatzén, ubicada a diez minutos de la cabecera.
Uno de los principales problemas de Nahuatzén, como en el resto del estado y de prácticamente todo el país, es la seguridad, pues han sido víctimas de asesinatos, secuestros, extorsiones y cobros por derecho de piso por parte “de gente de fuera”. El hartazgo, al igual que en Cherán, los llevó a organizarse y a partir de entonces la comunidad “trató de conservar el orden y los servicios con base en una cooperación”. El gobierno, sólo en los primeros meses, subsidió el pago de la luz para el bombeo del agua desde el pozo profundo. En mayo del 2016 el gobernador se comprometió a atender los rezagos en los servicios, pero hasta el momento no ha ocurrido.

En cuanto a la seguridad, la población organizó la ronda comunal y la vigilancia en los accesos del pueblo. “Contamos con 19 compañeros que fueron revisados en ‘control y confianza’ y después se capacitaron en la academia, pero obviamente este número de elementos no son suficientes para una comunidad de más de 10 mil habitantes, por lo que seguimos estando en situación de riesgo, sobre todo por el tránsito de grupos delictivos que vienen a causarnos daños”.
Enrique, otro integrante del Consejo Ciudadano, insiste en el problema que conlleva la falta de recursos para la comunidad, pero, afirma, “con el ánimo de la población damos lo que más se puede. Nosotros cooperamos y nos organizamos. La gente tiene interés de que la comunidad salga adelante y mucha voluntad, pero el gobierno no entiende que con voluntad no se puede mantener a una familia. El gobierno lo que pretende es cansar a la población, desgastarla, pero esperamos seguir resistiendo”.
El consejo mayor está integrado por 16 consejeros mayores, una secretaria y un vocero. Son cuatro consejos mayores y 15 consejos menores por cada barrio. En el consejo mayor hay tres mujeres, y en el menor hay cincuenta.
Ana María Maldonado, Consejera Mayor del barrio primero de Nahuatzén, destaca la importancia de la participación de las mujeres en este proceso organizativo. También exige del gobierno lo que les corresponde pues, dice, “a veces es muy pesado, todo el trabajo es por medio de cooperaciones, aunque nosotras le echamos ganas. En vez de esperar compensaciones, le echamos para lo que sigue y todo corre por nuestra cuenta”.
La participación de las mujeres en los trabajos, explica, “es mayor a la de los hombres, porque muchos salen a trabajar. Tenemos también mucha migración de hombres por no tener empleos, muchos de ellos se van toda la semana a trabajar a los alrededores o por más tiempo a Estados Unidos”.
“Nosotras estamos cansadas de lo mismo, de que el gobierno no nos dé fuentes de empleo. Aquí la mayor parte de las mujeres hacemos artesanía, bordados en servilletas y almohadones que se venden en ferias o en los alrededores, pero no es suficiente, por eso nos organizamos”, señala la Consejera Mayor.
“Ya no tenemos miedo”, dice. “Se siente una impotencia y decepción porque el gobierno nos trae como pelota con promesas sin cumplir. Quedó que para julio estarían completas 17 escuelas, y nada más son cuatro las que se han trabajado. Más que miedo es impotencia. También es incertidumbre, pero no miedo. Vamos a enfrentar todas las cosas a como vengan”.

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