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TINA MODOTTI: VOCES Y RETRATOS

En su notable biografía de la militante y revolucionaria de origen italiano, la escritora Margaret Hooks coloca a Tina Modotti (1896-1942) a la altura de maestros como Man Ray, Imogen Cunningham y Edward Weston, en términos de mercado y de valor artístico. “Pionera entre las pocas fotógrafas de los años veinte, a pesar de haber producido un número relativamente pequeño de imágenes, unas 400, Tina Modotti tuvo una significativa influencia en generaciones de fotógrafos mexicanos, empezando por Manuel Álvarez Bravo hasta la actualidad con el trabajo de Graciela Iturbide” (Tina Modotti: Photographer and Revolutionary, Pandora, Londres, 1993). Esta biografía fue quizá la primera en “liberarla” de las sombras impositivas de sus compañeros varones, como el artista Weston y el militante comunista Vittorio Vidali. Hasta la publicación del libro de Hooks, Tina era conocida fundamentalmente a través de otros. Hoy el panorama es distinto, su reconocimiento es universal, la literatura sobre ella es abundante y de gran riqueza, empezando por la novela Tinísima, de Elena Poniatowska.

Al momento de su solitaria y triste muerte el 5 de enero de 1942, cuando el fascismo había triunfado en España y avanzaba sobre Europa, sus camaradas Pablo Neruda, Juan Marinello, José Alvarado y José Revueltas manifestaron su admiración por ella. El escritor alemán refugiado en México Egon Erwin Kisch diría: “El secreto de su obra consistía en que ella evidenciaba al mundo con la mirada de la bondad”.

La fotógrafa Lola Álvarez Bravo la consideró “excelente artista” y destacó que “desdeñaba los trucos: sus fotografías son siempre fotografías; nunca pensó que fuera necesario enmascararlas usando técnicas que nos pudieran hacer pensar en artes superiores. Sabía que su arte era tan digno y puro que se podía defender por él mismo”. Vittorio Vidali, última pareja de Modotti, admite en sus memorias sobre ella: “Se dedicaba a la fotografía como reportera social... no era una mujer ‘toda política’ ni quería serlo” (Retrato de mujer. Una vida con Tina Modotti. Universidad Autónoma de Puebla, 1984).

El poeta español Rafael Alberti escribiría tras su fallecimiento en un taxi camino al hospital de la Cruz Verde:

 

Apenas si te vi. Pero me basta

recordarte sabiendo lo que eras:

al humano fervor de tus fotografías,

tristes rostros de México, paisajes,

ojos de amor para fijar las cosas.

Tú vives entre todos, no es preciso

pensarte lejos de ninguna tierra,

tu tierra está en el aire que nos trae

la luz dichosa de tu bello ejemplo.

 

La gran novelista comunista y antifascista Anna Seghers, quien vivió en México su exilio de la Alemania nazi, escribió: “Nuestros amigos afirman que Tina ha muerto. ¿Acaso no he visto yo misma, con mis ojos comprobado la tierra sobre su sepultura? ¿No he visto yo misma, por última vez, su rostro en el féretro —aquel terrible e inexorable vehículo—, el pequeño rostro de Tina, silencioso y tranquilo?

“Pero Tina siempre estaba tranquila. Sólo me parece ahora que su silencio es un poco más consistente. Por eso tengo la impresión que la veré todavía, quizá este año o dentro de unos años, como acostumbrábamos encontrarnos nosotros, de repente, en alguna calle llena de agitación, en alguna ciudad del viejo o nuevo mundo, en las filas organizadas de una manifestación —tranquila y silenciosa—, en el interior de una imprenta o en una asamblea, una noche cualquiera. Efectivamente ella estará sentada un día, tranquila y pálida, en un rincón de la nave que nos conducirá nuevamente a nuestras patrias. Sí, entonces los mudos hablarán; los ciegos verán; los últimos serán los primeros; nuestros muertos resucitarán, su pequeña sombra, silenciosa y fiel será saludada con júbilo por el pueblo”.

En septiembre, Ojarasca la recuerda, una vez más, ahora en el 75 aniversario de su fallecimiento, con una pequeña galería de su obra. La mayor parte de las imágenes aquí proceden del citado libro de Margaret Hooks.

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