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DICAMBA, EL HERBICIDA INCONTROLABLE (CUANDO LAS BARBAS DE TU VECINO VEAS CORTAR)

Ojarasca

Ahora sí que Monstanto y BASF se volaron la barda. Inventaron —y diseminaron por medio Estados Unidos— un herbicida tan pero tan eficaz que está acabando con todo lo que no sea la soya transgénica que lo contiene. Esto es, una nueva clase de soya transgénica, pues las otras, creación suya igualmente y ya extendidas por casi todo ese país, tampoco son resistentes a Dicamba, el nuevo portento agrotecnológico.
“El herbicida milagroso que se supone salvaría las granjas las está devastando”, informó el Washington Post en un reportaje alarmante a fines de septiembre (https://www.washingtonpost.com/business/economy/this-miracle-weed-killer-was-supposed-to-save-farms-instead-its-devastating-them/2017/08/29/33a21a56-88e3-11e7-961d-2f373b3977ee_story.html?utm_term=.1c81feb84e9e).
Mientras Monsanto y el gobierno insisten que todo está en orden, “el uso del producto se incrementa, y también aumentan los reportes de que Dicamba se volatiliza o re-evapora y viaja a otros campos”. Eso daña los árboles locales, lo mismo que cultivos de soya no resistente, frutas, vegetales y plantas endémicas que polinizan las abejas y otros organismos (mariposas, insectos, aves, murciélagos).
El rotativo no duda en decir que la agricultura estadunidense se encuentra en crisis. “Los agricultores están atrapados en una carrera entre hierbas más resistentes y cada vez más poderosos herbicidas”. Los críticos (en la academia y en los campos de cultivo) dicen que el herbicida fue aprobado sin considerar los efectos que tendría más allá de sus presuntos blancos. De por sí las plagas resistentes a herbicidas han costado millones de dolores y dólares a la economía estadunidense durante años. La nueva promesa se sembró ya en más de ocho millones de hectáreas, según festejó Monsanto hace poco.
Para colmo se ha detectado que es irritante en la piel, corrosivo y capaz de provocar permanente ceguera. Ya no parece tan alegórica la novela de José Saramago Ensayo sobre la ceguera, donde la población de pronto pierde la vista. En contraste, los fabricantes superpoderosos, sus lobbies académicos, el Congreso, los medios masivos y hasta Wikipedia minimizan los efectos del “sistema Dicamba”, o de plano los niegan.
Desde 2004 se sabe que Dicamba es 75 a 400 por ciento más peligroso que otros productos para las plantas que no son su blanco, si bien resulta particularmente tóxico para los cultivos de soya que se supone protegería. ¿Debemos sorprendernos? Fiel a su naturaleza, ahora Monsanto buscará que prevalezca su nuevo producto, arrasando incluso a sus propios modelos anteriores (como Round Up). Kevin Bradley, investigador de la Universidad de Misuri, estima que Dicamba ha dañado unas tres millones 200 mil hectáreas en 16 estados de la Unión Americana. Bob Hartzler, agrónomo de la Universidad de Iowa, admite: “He llegado a la conclusión de que Dicamba es incontrolable”.







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