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LOS ZOPILOTES Y EL MERCADO DE HUEHUETLA UNA CRÓNICA

Martín Tonalmeyotl

 

¡Tataj tataj! ¿Tajua tikimixmate tsopilomej? ¿Xkaman tikimitaj kechka ueye mochikaualis? Xuajla tataj, xtechtlajpaloke nikan Ueuetlan. Nikan tej melauak tlaneme ika tsopilomej. Ipan se domingo kuak tlanemakalo niman tojlantsia, tsopilotsintsintin nomelauak uajtemoua, sa tlayeyeuatok ipan ojtle, sa kakapotsiuej inkuatipan kaltin. Kuajtemouaj nakatsintle, najua tej ijkon nikonemilia, kuajtemouaj tlinon kuaskej.

¡Tataj tataj! Amo xmomojte. On tsopilotsitsintin amo tekuanej. Omitskajkayajkej tla se tonajle omitsilijkej kampa tsopilotsitsintin kinkuaj tlakamej. Yajuamej melauak amo tekuanej. Kikuaj tej itla yolke tla yomik. Tlakamej no xkinkuaj, kimimakasej. Xuajla tataj, amo xmomojte. Xuajkisa mokalijtik, xuajla Ueuetlan xkimixmatikej tsopilomej. Xkuajkajteua ompa matsajtsitsia mochan on tepostlamauisojle. Xkuajkajteua on ajakatsintle uan tikijyouantok niman ijnekuiste ken chijle kuak kisekej ipan komajle. Kuajla xtechtlajpaloke nikan tlajko kojyojkaj. Xnejnemikej se achijtsin, xuajla xmomemelauake, xmitonike achijtsin. Yake tej, niman matimitsonijle kampa melauak titlauelitas. Ipan se domingo tlatojlantsia. Ipan ojtle sa tlapipilkak ika tlakentin niman pitsonakatl. Sa mitstejtekiuiltiskej chiltekpintsin, cilantrito, polantsin noso itla cafetsin. Xuajla tataj. Melauak titlauelitas, uelis tikuajnextis hasta se kaltlauanijle kampa uelis timijtotis.

¡Señor! ¡Señor! ¿Usted conoce los zopilotes? ¿Nunca en su vida los ha visto? ¡Venga señor! Venga a visitarnos a Huehuetla. Aquí sobran zopilotes para admirarlos. En un domingo de plaza cuando las calles se llenan de hermanos comerciantes, los zopilotes también bajan a buscar qué comer, se ve relucir su negrura sobres las calles y las casas. Vienen en busca de carne, eso pienso yo.

¡Señor! ¡Señor! No tenga miedo. Los zopilotes no muerden. Le engañaron si alguna vez le dijeron que los zopilotes se comen a los hombres. Sí comen pero solo a los animales muertos. A los hombres no porque les tienen miedo. ¡Venga señor! No tenga miedo. Salga de su casa, venga a Huehuetla a conocer zopilotes. Abandone el grito ruidoso de la televisión que tiene en casa. Deje de respirar ese aire que sabe a chile seco cuando se tuesta al comal. Venga a visitarnos aquí a la Sierra. Venga a caminar un poco, a estirar esas piernas, a sudar a cántaros porque a veces es necesario. Yo le anticipo, le va a gustar el lugar. Los domingos se llena de gente tutunakú. Las calles se adornan con ropa y carne de puerco. Se ofrece de buen modo el chiltepín, el cilantro, los plátanos, bolsas de café y demás. ¡Venga señor! Sé que le va a gustar, hasta una cantina huapanguera encontrará en medio de la concurrencia.

Si viene, le aseguro que aprenderá algo nuevo. Huehuetla es un lugar muy húmedo donde la tierra es cosechable todos los años y todos los años se le cura de algún modo. Es un lugar mágico y no importa cómo defina lo mágico pero le va a gustar. Muchos le llaman el lugar de los viejos pero eso es puro chisme porque Huehuetla puede venir de huehue(tl)=tambor y tla=lugar, que significaría “el lugar de los tambores” o de huehue que es igual a “viejo” y tla=“lugar” como “el lugar viejo o el pueblo antiguo”. Huehuetla está ubicado en la sierra noroeste de Puebla, a dos horas y media de Zacapoaxtla y a tres de Zacatlán de las Manzanas. Si viene hasta aquí, échese una vuelta a Lipuntahuaca, “lugar allá en lo alto”, mejor conocido como Las Chacas. Aquí encontrará hombres y mujeres vestidos de nube. Mujeres con sus blusas tradicionales como la blusa floreada parecida a la de los nahuas, sus enaguas de colores brillantes y quechquemes bordados a manos. Hombres con huaraches de correa, camisa blanca, pantalón blanco y sombreros de palma. También encontrará una universidad muy moderna, tan moderna que cada vez más se aleja del corazón de los pueblos.

¿Aún no se anima? Entonces le cuento. Las casas son coloniales con olor a pueblo y café, están hechas de piedra, de adobe, de bambú y pilares de madera. Café en esta tierra lo hay de todo tipo y por esa razón en todas las casas se toma café en cualquier hora pero más por las mañanas. Si sigue caminando por este pueblo encontrará calles hechas de piedra y caminos reales por todas partes, yo les llamo veredas pero aquí son caminos reales. Visite la iglesia donde todos los santos y las vírgenes visten traje de la cultura regional, además es única en su arquitectura, pues en su altar encontrará una figura totalmente totonaca. Por eso le digo, si usted nunca ha convivido con gente de esta cultura, tal vez ésta sería su única oportunidad. Los hombres y las mujeres de las comunidades son un poco tímidos y la mayoría son monolingües en su lengua originaria, si usted les habla no cualquiera le contestará o al menos que acuda a la cantina que le digo, no es difícil encontrarla porque está en el centro, y en caso de que se pierda y no la encuentre, entonces pregunte por el restaurante La Dueña, ubicado al lado de esta cantina. Le atenderán Sarhita y otras chicas más. Sarha es una estudiante tutunakú de Lengua y Cultura, es muy sonriente y a veces un poco seria. En caso de que no siga trabajando ahí, entonces pida una orden de enchiladas verdes, las preparan muy ricas, y por supuesto, un café de olla. Y si le gusta lo picoso para acompañar su almuerzo o comida, pruebe la salsa de chiltepín. Por cierto, esta palabra es de origen náhuatl que proviene de chil “chile” y tekpin “pulga”.

 

La plaza de Huehuetla da comienzo el sábado en la tarde. Los comerciantes comienzan a llegar para acomodar a temprana hora sus puestos. La mayoría vienen de muy lejos y son monolingües en español, otros tantos totonacos y unos cuantos nahuas. Los totonacos de las comunidades cercanas llegan a ocupar un espacio pequeño el mismo día de la plaza y traen su mercancía en sus tenates en pequeñas cantidades. Todos ellos son muy ecológicos porque no usan bolsas de plástico para envolver su producto, en vez de ello utilizan hojas naturales y así se los dan a sus clientes. Esto tiene que ver con el respeto a la naturaleza y a todo lo que nos rodea. Pero no se engañe, mejor visite el mercado y el parque donde encontrará a un hombre y una mujer en forma de estatuas, cada uno fotografiado con el atuendo de la cultura totonaca.

¡Venga señor! ¡Aún no se anima! Venga a conocer Huehuetla. ¡Dígame! ¿Usted ha comido tacos árabes? Bueno, tal vez sí y tal vez no, en la ciudad de Puebla son muy conocidos. Por si ya los probó o no, ahora toca probar los tacos árabes de este lugar. Yo le aseguro que no se va a arrepentir porque las comidas del pueblo, híjole, tienen un sazón muy particular. Le recomiendo una gringa, partida en cuatro partes, con mucha salsa roja acompañada con pico de gallo, pero mejor venga. La taquería Xanama se ubica en la primera subida hacia el centro del pueblo, si no lo encuentra, pregunte y seguro lo ubicarán. Con cien pesos le alcanzará para dos o tres tacos y hasta una cerveza. No tenga miedo de pintarse de otra cultura. A muchos que nunca han visitado una comunidad les parecerá raro y lo transportará a otros tiempos, pero qué le platico si usted debería venir. En estos lugares se produce el mamey, la mandarina, la naranja y la vainilla. Esta última es muy cotizada y según los profes de Naturales, en estas tierras es donde se da la mejor vainilla del mundo. ¡Anímese, ándele! No sea así de renieguero. En los lugares turísticos siempre encontrará lo mismo pero aquí es diferente porque es un pueblo no turístico. Si viene, venga un domingo porque entre semana hay muy poca actividad, y para hospedarse no se preocupe que aquí encontrará como tres hoteles. Y si le toca la buena suerte y llega en día festivo, le aseguro que verá huapango tras huapango y la gente zapateando sobre la tarima y en el suelo.

 

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