CACAHUATEPEC: NO MÁS ATENCOS / 250 — ojarasca Ojarasca
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CACAHUATEPEC: NO MÁS ATENCOS / 250

El brutal ataque policiaco, militar y paramilitar ocurrido el siete de enero en La Concepción, uno de los 47 pueblos de la comunidad nahua y afrodescendiente de Cacahuatepec, cerca de la costa de Acapulco, en lo terrible de su abuso manda una señal ominosa para el futuro inmediato, con la impugnada Ley de Seguridad Interior en marcha y la violencia desbordada en el estado de Guerrero.

La resistencia a una presa (o varias) que el gobierno pretende imponer al río Papagayo tiene a Cacahuatepec en lucha desde hace 15 años. Su victoria contra los planes depredadores del Estado y los inversionistas privados se dio en la estela de la obtenida por los atenquenses contra el ostentoso nuevo aeropuerto para el Valle de México, que Fox ambicionaba y por el que Peña-Calderón y sus brutos en 2006 iniciaron la cuenta regresiva del despojo porquelodigoYo.

La del siete de enero fue una agresión directa contra los pueblos defensores del agua, el CECOP y la CRAC-PC, montada como provocación explícita y resuelta según el guión del autoritario Estado priísta. Dejó un saldo de cinco comunitarios asesinados por la espalda o ejecutados, 25 presos con cargos graves (tortura y montaje incluidos) y medio centenar de pueblos atemorizados. Precedida por una millonaria campaña de corrupción, compra de conciencias, división comunitaria y miedo ——misma que continuará seguramente pues la financia el Congreso de la Unión—, la agresión contra Cacahuatepec y sus organizaciones legítimas equivale al atencazo de 2006 o a la masacre de Iguala y la desaparición de los 43 de Ayotzinapa en 2014. Son declaraciones de guerra para allegarse los territorios (ver: http://www.tlachinollan.org/opinion-tirar-matar-ejecuciones-extrajudiciales-la-concepcion-guerrero/)

Resulta imprescindible que se haga justicia. No parece que la vaya a haber. Por lo pronto, las autoridades no investigan los cinco asesinatos del domingo siete, nada más persiguen a los activistas contra La Parota y a los policías comunitarios. Buscan remover estorbos a sus planes destructivos con acciones todo lo criminal que les parezca útil. En este confuso año electoral se incrementa el riesgo de violencia contra las resistencias de los pueblos.

 

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