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PRIÍSMO Y MISERIA: INFIERNO EN CHILAPA / 250

Martín Tonalmeyotl

Es muy difícil crecer en una ciudad donde la gente te desprecia, donde te ven diferente, menos pensante, con menos oportunidades de salir adelante y, tal vez, más moreno que los otros, sin antes haberse mirado al espejo. ¿Cuántos chilapeños de la ciudad conocen la cultura náhuatl y cuántos de ellos hablan este idioma? Yo creo que el 99.9 por ciento no lo sabe ni le interesa, ellos se asumen como de la ciudad y tienen poco que ver con nosotros, cuando más de cien comunidades que pertenecen a este municipio son nahuas y toda la comida tradicional y los utensilios que se usan también pertenecen a esta cultura. Parece increíble que en 2018 siga pasando esto, y seguirá pasando. Algo que caracteriza a la población de esta ciudad es que son muy católicos y priístas a la vez. Existe desde hace tiempo una red de corrupción legalizada por los funcionarios locales, estatales y federales. Los funcionarios del municipio alimentan la corrupción respaldándose en los líderes priístas que ellos mismos han formado, tanto de pueblos mestizos como de los pueblos originarios, a quienes se les facilita engañar aprovechándose de su pobreza, su desconocimiento hacia la función pública y su analfabetismo.
Los presidentes municipales que han dirigido esta cabecera municipal durante décadas han sido siempre chilapenses y hasta ahora no ha habido algún presidente proveniente de alguna comunidad nahua, cuando más del 80 por ciento son nahuahablantes, o si alguno hubo, jamás lo reconoció y actuó como un priísta más. Se ha generado un desprecio a la cultura, la gente y la vida de los pueblos originarios, los primeros en habitar la ciudad y quienes nos heredaron estas tierras. El único legado del municipio priísta a estos pueblos es la miseria total, el abandono, la inseguridad, la narcoviolencia, el rezago educativo, la marginación, el desprecio y el engaño político. En estas comunidades no se cuenta con agua potable, faltan puentes, más escuelas, calles pavimentadas, carreteras en buenas condiciones, centros de salud equipados con medicamentos, no hay drenaje, los proyectos del municipio sólo llegan a las manos de los lidercillos priístas, nunca se sabe cuánto dinero llega para cada comunidad, no hay un acercamiento ni diálogo con los pueblos, no existe ninguna biblioteca en los más de 150 comunidades. Sin embargo, en este 2018, como en todo el país, se preparan ya promesas y más promesas mugrientas que no se cumplirán pero ayudarán para conseguir curules o algún otro huesito en donde engordar mientras la gente se hunde en la pobreza.
El circo electoral de corruptos ha empezado y hasta el momento hay dos mujeres priístas que se disputarán el Distrito XXV, seguramente habrá otras. Una de ellas es una expresidenta municipal, exdiputada local y exsecretaria de la Sedesol en el estado, a quien le ha crecido el colmillo muy largo y será respaldada por el presidente municipal en turno; todos ellos embarrados del mismo partido, la misma gente que ha estado ahí toda la vida. La expresidenta sólo tiene malos antecedentes y los únicos que la siguen son sus familiares y la bola de líderes priístas obligados a apoyar con toda su gente. De ella tengo un recuerdo muy claro y despreciable. Cuando yo era adolescente, me contrataron para enlistar a toda la gente que se concentraría para la visita de la entonces presidenta de Chilapa a mi comunidad. Llegó, platicó con la gente, saludó de mano a todas las mujeres y hombres de origen campesino; terminada la reunión, la gente se retiró y ella pidió un poco de alcohol para lavarse las manos porque había tocado gente sucia, o sea campesina. Eso me disgustó, y hasta ahora.
La segunda precandidata es una joven sin antecedentes de corrupción. Pertenece a un pueblo nahua en donde se le conoce muy poco y se dice que no habla ni escribe náhuatl, y la peor parte es que está muy orgullosa de que el PRI, el partido más jodido y corrupto de México, la haya postulado. Ya se imaginarán en manos de quién terminará esta joven. Sólo personas sin conciencia moral ni social pueden estar orgullosas de un partido tan sucio. Seguramente como muchos otros priístas no sólo de Chilapa sino de toda la República, prepararon ya sus discursos de promesas huecas acompañadas de paraguas, jícaras, cubetas de plástico, cobijas, láminas galvanizadas, fertilizante, cemento, sombreros de palma de diez pesos, todos con el logo tricolor porque son tiempos de campaña, y así la cantidad que repartan es la misma que deben de recibir en votos.
La gente de los pueblos, pobre en su mayoría, cree en estas promesas y por un sombrero o un tóper está obligada a votar por el PRI, en espera de que gane su candidato y abogue por ellos en el Congreso para que les lleguen grandes obras a su comunidad, cosa que jamás ha pasado.

Dentro del plan de desarrollo del municipio,
sólo se contemplan las necesidades básicas y prioritarias de la ciudad, nunca se piensa en las más de 150 comunidades pertenecientes a Chilapa, o si alguna vez se pensó o se anotó algo, sólo quedó ahí como antecedente.
La escuela del priísmo en cuanto a corrupción en el municipio ha sido tan grande que se han adueñado de él y actualmente se heredan los cargos entre familias. Si los padres tuvieron algún cargo, ahora los hijos se disputan otros, mientras que para nosotros los que pertenecemos a los pueblos originarios y hemos posicionado al municipio en tener el mercado más grande de artesanías, preparación de pozole, venta de maíz, ajo y cebolla, y mantener a la cultura viva en todo su esplendor, sólo nos queda darle nombre al municipio. Quienes nos representan reciben los beneficios y nosotros sólo las sobras o la miseria en su totalidad. Los chilapeños si algo han aportado a estas tierras son políticos corruptos de todos los partidos, la corrupción cada vez más deshonesta y el libre tránsito de grupos de delincuencia organizada como son Los Rojos y Los Ardillos, que tienen atemorizados a los pueblos originarios, a las pueblos mestizos e incluso a la gente honesta de la ciudad de Chilapa.
En esta ciudad, el único presidente municipal que se acercó un poco a los pueblos y que construyó puentes, carreteras, escuelas, monumentos y que visitó algunas comunidades fue Maclovio Ariza Acevedo por el PRD, partido que actualmente se rige por las mismas normas del priísmo y ha caído en la barbarie para exprimirle al pueblo hasta lo que no tiene. Maclovio terminó muy criticado. Sin embargo tuvo un poco de conciencia moral y social como persona y gobernante. Creo que los demás no la tienen y no piensan en otra cosa que enriquecerse de la política y seguir escalando puestos sin importarles los pueblos.
Creer en el priísmo en estos tiempos es una vergüenza social, como chilapenses y como mexicanos. Ese partido gobierna Guerrero, donde a diario matan mujeres, desaparecen personas, descuartizan familias enteras sin que el gobierno haga algo. En México las autoridades matan a los periodistas que revelan las tranzas y hazañas políticas de corrupción. Aquí el civil no puede denunciar ante las autoridades porque ellas son el oído de la delincuencia organizada y denunciar significa arriesgar la vida, la familia y todo.
Usted, estimado lector, ¿seguirá permitiendo esto? Yo creo que sí porque falta una conciencia social. Y los pueblos originarios, ¿dónde quedan en esta embestida de los corruptos y asesinos del PRI? Quedan ahí, esperando ser acarreados y que les regalen una torta contaminada. Volverán a votar por ese partido porque pareciera que a los pueblos no nos afecta si sube la gasolina o los productos de la canasta básica, pero una vez que sube la gasolina, sube absolutamente todo, desde los objetos escolares hasta los huaraches de llanta. Por favor reflexione un poco, porque si no, usted y yo terminaremos en el miadero más grande que se haya visto.

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