PARA QUE NO ENTREN LOS MARRANITOS — ojarasca Ojarasca
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PARA QUE NO ENTREN LOS MARRANITOS

Gloria Muñoz Ramírez

Homún, Yucatán

Los Guardianes de los Cenotes de Homún cumplieron un año de luchar contra la granja de 49 mil puercos que pretende imponerse en su territorio, con graves afectaciones ambientales, económicas, sociales y culturales. Un año de aprendizaje que, asegura José Clemente May Echeverría, secretario del movimiento Ka’anan Ts’onot, tiene “un saldo a favor, pues la granja está cerrada y la lucha ha crecido”.

Hoy, afirma May Echeverría, “ya sabemos que tenemos derechos y ésa es una tremenda ganancia. Ahora en cada reunión reivindicamos nuestra identidad indígena, decimos que es un orgullo ser maya, cuando antes de este movimiento a la gente hasta le daba pena”.

La mayor parte de los pobladores de Homún habla maya, pero no fue consultada para la instalación de la mega granja porque el gobierno los desconoció como pueblo indígena, a pesar de que la Comisión Nacional Para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, dependencia federal, sí los contempla como tales.

En un inicio la lucha se centró en la defensa de los más de 300 cenotes que se expanden en el territorio, 16 de los cuales están abiertos al turismo impulsando la economía local de esta comunidad anteriormente henequenera. Si los cenotes se contaminan con la granja, el turismo se alejará y los pequeños restaurantes y los más de 200 mototaxis no tendrán fuente de trabajo. La lucha por su fuente laboral y la defensa del medio ambiente caminaron juntas y se fortalecieron con el estudio presentado por el doctor en Ingeniería Opción Ambiental, Virgilio René Góngora Echeverría, que arrojó que una granja de esas dimensiones tiene un alto potencial contaminante, debido a la gran densidad de fisuras y conductos de disolución que se encuentran en el subsuelo y que permiten la infiltración de todo tipo de aguas con mucha facilidad.

La defensa del medio ambiente y de su trabajo los llevó a su reivindicación actual como comunidad indígena. En entrevista con Ojarasca, Carolina Yx, también integrante del movimiento, señala que poco a poco la comunidad ha ido asimilando todas las afectaciones. A las mujeres, por ejemplo, les preocupa mucho la salud de su hijos y hoy también la defensa
de su cultura, pues saben que la granja atenta contra su existencia como pueblo.

Doroteo Hau Ku, presidente de Ka’anan Ts’onot, advierte que en Homún la oferta turística no tiene nada que ver con el lujo de la Riviera Maya, donde hay capital extranjero. La ventaja aquí, explica, “es que todos trabajamos y el beneficio se queda en la comunidad. Nosotros no nos juntamos con empresarios, pues sabemos que nos va a dañar. Con los cambios de leyes nos dijeron que podíamos vender los ejidos, pero dijimos que no. Y aquí estamos”.

La lucha contra la granja de puercos “no cambia por quién ganó las elecciones. Si ya ganaron y no nos quieren apoyar, pues nosotros no vamos a parar. Ya vimos que tenemos la razón y no nos vamos a dejar. Estamos oyendo que la empresa puede provocar un desastre, que puede haber violencia, y por eso hay que prepararnos para defendernos”, advierte Hau Ku.

Por lo pronto existen tres amparos federales en espera de resolución. Uno contra el Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA), pues se encontraron muchas irregularidades; otro por violaciones a su libre determinación; y uno más por la falta de consulta a la que como pueblo indígena tienen derecho.

Los Guardianes de los Cenotes aseguran que no serán sorprendidos por la llegada de los miles de cerdos. Mientras se resuelven los amparos “estamos dispuestos a cerrar la entrada para que no entren los marranitos. Lo más probable es que entonces venga la policía y nos agreda, pero nosotros estamos dispuestos”, advierten.

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