LAS LUCHAS DE ABAJO: DEFENSORES DE LA TIERRA Y IDLE NO MORE — ojarasca Ojarasca
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LAS LUCHAS DE ABAJO: DEFENSORES DE LA TIERRA Y IDLE NO MORE

ARTHUR MANUEL

Los gobiernos federal y provincial tienen decenas de millones de dólares para usar en la manipulación estratégica de las organizaciones indígenas y debilitar las habilidades de los de abajo para caminar. Una de sus estrategias en British Columbia es “comprometer” al liderazgo indígena en todo tipo de negociaciones que no van a ningún lado. Las negociaciones modernas de Tratados han estado dándole por más de veinte años y han costado casi mil millones de dólares. Mientras ellos negocian, pueden al menos pretender ante los inversores que todo está bajo control. Los indios están en la mesa de negociación, y con el tiempo aceptarán los términos de exterminio del gobierno. El liderazgo indígena y sus asesores no indígenas que se implican en estas negociaciones justifican el sentarse a platicar con el gobierno porque “sólo manteniendo discusiones con el gobierno es que podemos hacer cambios”. A todos aquellos que decidimos no negociar bajo las condiciones del gobierno nos ven como congelados en el tiempo. Como si fuéramos incapaces de subirnos al tren del progreso. Es inútil añadir que el gobierno asiente con estos líderes y los acepta con los brazos abiertos. Saben que son un grupo fácil de tratar porque ya han aceptado, al sentarse con ellos, que la extinción de su propio pueblo se dará con base en los acuerdos por la tierra que ellos mismos firmen con el gobierno.

Parte de las razones para esto es que nuestras organizaciones mayoritarias generalmente eligen nuestro liderazgo basándose en el dinero. Saben que los fondos gubernamentales se desvanecerán pronto si eligen líderes que luchan por la descolonización, pero que un líder complaciente atrae el dinero del gobierno como el estiércol de caballo atrae a las moscas. La gente encargada del liderazgo indígena lo sabe, y hay incluso una lista negra de gente que será excluida de las organizaciones porque están demasiado comprometidos con la lucha de abajo. Sólo trabajan, pues, con la gente que acepta al gobierno. Es esta realidad subyacente la que hizo que crecieran Idle No More o grupos como Defensores de la Tierra. El hecho de que jefes y consejos no se bajen del barco es sólo debido a que quieren proteger su financiamiento gubernamental; para aquellos que no aceptan esta situación esto ha significado no tener otra alternativa que trabajar fuera de las organizaciones mainstream. Pero al mismo tiempo, los Defensores tienen que reconocer que parte de esos fondos son también necesarios para muchos de los miembros de nuestros pueblos —nuestras bases— quienes, en nuestro lamentable estado de dependencia, no pueden permitirse el corte de programas sociales o servicios. Si vamos a hacer cosas que pondrán en riesgo su sustento necesitarán —ellos mismos— ser parte del proceso de toma de decisiones. Debemos intentar asegurar que no ponemos a nuestra gente en una situación imposible. Lo haremos a través del trabajo más allá de jefes y la estructura de consejos tribales, trabajando cerca de las bases.

En este sentido, Defensores de la Tierra y Idle No More son los fundamentos sobre los que construir un movimiento en Canadá. Nadie más que nosotros y nosotras puede tomar ese rol, podemos construir a partir del considerable descontento que flota en el aire de las comunidades. Aun con la encantadora ofensiva de Justin Trudeau, la gente ve que las cosas no tienen sentido ni mejoran. Es muy distinto lo que se promete de lo que se hace.

Hemos visto cómo una y otra vez el Primer Ministro y otros cargos de gobierno no están interesados en ceder ni un centímetro de poder a los pueblos indígenas. El actual Primer Ministro, Justin, no es ninguna excepción. Es un sueño guajiro si pensamos que podemos negociar nuestro camino hacia la libertad sin crear tensión para empujar a nuestros colonizadores a descolonizar Canadá. No hay nada especial en los pueblos indígenas que incite al hombre blanco a darnos libertad por voluntad propia. Nuestra única ventaja es que nuestras comunidades están por todo Canadá, en alrededor de mil espacios, y que ellos no pueden vencernos a todos de una. Pero al menos que nosotros exijamos firmemente nuestros derechos, incluyendo el derecho fundamental a la autodeterminación, no los recibiremos. Así, como minorías en cualquier lugar y cualquier tiempo pasado ya saben, es como funciona el mundo. Y eso es lo que nuestros líderes actuales, generalmente por su propio interés, se niegan a reconocer.

Esto es por lo que fue creado Idle No More y Defensores de la Tierra. Ambos movimientos rechazan las políticas coloniales del gobierno, pero también a aquellos de nuestros líderes que cooperan con esas mismas políticas. Estamos trabajando ahora en reestablecer organizaciones de base, estrategias y acciones que nos lleven de nuevo a defender nuestra soberanía y la propiedad de nuestras tierras. Nuestra gente está luchando abajo para conseguir su autodeterminación, para sentirse libres del Estado colonial.

Vemos a indígenas valientes haciéndolo cada día, y si no podemos unirnos a ellos y ellas en estas acciones, al menos deberíamos apoyarles en todas las formas posibles. Son el futuro de nuestra lucha, y nuestra lucha está construyendo un Canadá nuevo, descolonizado, donde nuestras culturas y nuestro derecho a la tierra será respetado.

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Arth ur Manuel, fallecido en enero de 2017, fue una figura clave en el movimiento indígena de Canadá. Sirvió como jefe Neskonlith y consejero en el Consejo Tribal de la Nación Shuswap, así como co-consejero en el Comité para Indígenas de Norteamérica dentro del Foro Permanente de las Naciones Unidas. Con el Gran Jefe Ronald Derrickson escribió Unsettling Canada: A National Wake-up Call, publicado póstumamente en otoño de 2017.

Idle No More es un movimiento de protesta en marcha, fundado en diciembre de 2012 por cuatro mujeres. Este movimiento de base reúne indígenas, inuits y simpatizantes contra las leyes conocidas como B-C 45, sobre recursos naturales.

http://www.idlenomore.ca/story

Texto incluido en Somos los ríos. Luchas indígenas por la Tierra en Isla Tortuga, La Reci Ediciones, San Cristóbal de Las Casas, 2018.

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