NO ES SEQUÍA, ES SAQUEO / 340
“NO PERMITIREMOS QUE SE SIGA EXCAVANDO POZOS”: ASAMBLEA REGIONAL DE LOS PUEBLOS CHOLULTECOS Y DE LOS VOLCANES
“Nosotros somos de la comunidad de Nealtican y estamos en defensa del agua. Nos encontramos en la región de los Volcanes. Nuestra lucha es principalmente por la extracción del agua, por parte de la concesión que tiene Agua de Puebla para Todos. ¿El beneficio que tiene Nealtican? Ninguno. ¿Los beneficios que tiene Agua de Puebla? Todos. De nuestros mantos acuíferos están extrayendo 56.39 por ciento del agua de toda la población. Esa agua se la llevan a la ciudad de Puebla y se comercializa por Agua de Puebla para Todos”, dice una de las participantes en la Asamblea regional de los pueblos cholultecos y de los volcanes, celebrada en San Pedro Cholula, Puebla.
La Asamblea reunió a representantes de los pueblos de Acatepec, Acuexcomac, Almoloya, Atzala, Calpan, Calvario, Cacalotepec, Cholula, Coapan, Cocoyotla, Comac, Coronango, Cuanalá, Cuachayotla, Cuautlancingo, Malacatepec, Mexicaltzingo, Mihuacan, Mixquitla, Nealtican, Nextetelco, Ometoxtla, Sanctorum, Tecamac, Tehuiloyocan, Tepalcatepec, Tepontla, Tonantzintla, Tlaltenango, Tlatempa, Tlautla, Tlaxcalancingo, Xixitla, Xoxtla, Zacapechpan, Zacatepec y Zoquiapan. La decisión: rechazar y prohibir la extracción de agua por parte de Concesiones Integrales / Agua de Puebla y del Sistema de Operación de los Servicios de Agua y Alcantarillado de Puebla (Soapp); levantar una denuncia “por robo, despojo y contaminación del agua” contra la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y exigir a las autoridades que ya no se renueven permisos, asignaciones o concesiones de agua en esta región, entre otras demandas.
Los y las representantes de los pueblos ofrecieron su testimonio del despojo de agua en sus comunidades durante la asamblea que se realizó en la Plaza de la Concordia, en San Pedro Cholula, el 30 de julio. Antes de su inicio, las y los participantes se concentraron frente a la puerta principal del ayuntamiento para exigir la renuncia de la presidenta municipal Tonantzin Fernández, a quien exigen tape el socavón que se formó a un lado del basurero de Cholula, repare el daño causado al manto acuífero e inicie un proceso de reducción, separación y manejo adecuado de los residuos sólidos. “¡Ni un kilo de basura más!”, gritaron al unísono mientras realizaron un cierre simbólico y pacífico del palacio municipal. “Vamos a dejar esta manta aquí cerrando la puerta y vamos a regresar a nuestra asamblea”, acordaron en una manifestación que desbordó a los funcionarios.
En el pronunciamiento final, los pueblos acordaron reunirse el próximo 26 de agosto frente a las oficinas de la Conagua, donde exigirán que se cancele cualquier proceso o autorización de prórroga en favor del Soapap o Concesiones Integrales / Agua de Puebla, en Nealtican, Acuexcomac, Xoxtla, Coronango y San Andrés Cholula.
La extracción masiva que realizan las empresas, la contaminación de los mantos acuíferos por el basurero intermunicipal de Cholula, de Pro-Faj Hidrolimpieza, y el despojo de tierra y proceso de gentrificación por la invasión inmobiliaria en territorio cholulteca (encabezada por Grupo Proyecta), fueron otros de los temas deshilvanados por los participantes.
En la comunidad de Acuexcomac, relató el representante del poblado, “desde hace 30 años nos tienen secuestrada el agua. Nuestra lucha es para hacer cumplir el convenio que hizo el gobierno estatal, en el que hay unas cláusulas que dicen que en cuanto hubiera afectaciones en nuestra comunidad los pozos serían cerrados inmediatamente. El gobierno ha incumplido ese convenio y ya son más de treinta años de que se están llevando el agua y se la venden a las empresas privadas y fraccionamientos, a la gente adinerada. Nosotros, que surtimos de agua a la ciudad de Puebla, no tenemos nada”. Acto seguido cuantifica los daños: “secaron nuestro manantial, nuestro ahuehuete está en peligro de extinción, al igual que nuestros ríos y ameyales. Han afectado 50 o más hectáreas de riego que se sostenían por el agua que corría por el ahuehuete, y nuestros pozos noria se han secado”.
Su voz y la del resto de los y las participantes es profunda, tajante y enérgica: “El gobierno lo que necesita es que hagamos acciones fuertes para que pueda mirar hacia nosotros y dar una solución a cada uno de nuestros problemas”.
En Cacalotepec se repite la historia. En la asamblea narran que las industrias se llevan su agua. Denuncian la invasión inmobiliaria y que “el gobierno vende las tierras y las promociona como zonas de alta plusvalía, pero a nosotros nos hacen a un lado, nos aumentan los impuestos y no tenemos servicios. Nos quieren mover y sacarnos de nuestras comunidades. Tenemos escasez de todo. No es sequía, es saqueo”, dice el comisionado.
La gentrificación, explica, “nos está haciendo a un lado, ¿a dónde vamos a ir? Ni siquiera respetan lo poco que nos queda. Nosotros pertenecemos al pueblo cholulteca del municipio de San Andrés Cholula, y ahí nos ha invadido Grupo Proyecta”. Y, de nuevo, la decisión: “Tenemos que hacer algo para defendernos, para sobrevivir, porque si no estaremos frente al exterminio de nuestros pueblos”.
Desde Xoxtla, “lugar donde abundan las flores”, el representante dice con vehemencia: “En este pueblo originario, perteneciente a los cholulas, ahorita ya no hay flores, hay puros hules, contaminación. Hemos sido explotados brutalmente desde que llegó la planta Hylsa de Ternium en 1967, que para procesar una tonelada de acero necesita 300 mil litros de agua. En estos momentos produce 400 toneladas de acero”.
El saqueo, explica, empezó en 1997, “cuando el gobierno extrajo agua de tres pozos para venderla a las empresas, engañando a la ciudadanía con que era para los poblanos, pero no era cierto. Se firmó un convenio en el que se prometieron muchas cosas, como una universidad científica-tecnológica y una planta tratadora de aguas para el beneficio de San Pedro Tlaltenango y San Antonio Mihuacán, y así infinidades de promesas que no se cumplieron”.
Pero eso no es todo. Actualmente “continúan queriendo excavar pozos” pero, dicen con una mezcla de indignación y orgullo, “no los hemos dejado”. Y ya han clausurado los pozos números 4, 5 y 6. De cualquier forma, continúa el campesino nahua, han acabado con la flora y la fauna: “Xoxtla era un pueblo rico en frutas, legumbres y hortalizas, pero ya no hay nada. Acabaron con nuestro río Prieto, está seco, no existe por la extracción de agua. Acabaron con el ojo de agua El Almolo, que era una laguna pública y que era un gusto ir a disfrutar el agua. Las tierras se están fisurando por la extracción. Tenemos a Volkswagen a un lado, muchas empresas, pero no permitiremos que sigan excavando pozos”.
Una lucha emblemática de la región es la que desde hace un año y cuatro meses enfrenta la Unión de Pueblos y Fraccionamientos contra el Basurero y en Defensa del Agua, donde los habitantes de 27 comunidades mantienen un plantón contra el basurero intermunicipal de Cholula, de la empresa Profaj Hidrolimpieza, propiedad de Cuauhtémoc Ochoa, a quien llaman “el rey de la basura”, pues tiene basureros, además de Puebla, en Morelos, Hidalgo y Estado de México. Ochoa es, además, senador por Morena. “Hemos luchado durante todo este tiempo pero el gobierno no nos hace caso. No es la primera vez que venimos aquí, hemos ido a Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente), a Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales), al municipio, y no nos hacen caso, se echan la bolita. Les dijimos que hiciéramos una junta con todos, pero no quieren y dicen que no se puede”.
La asamblea se une al grito de “¡Ni un kilo de basura más!”, y el vocero se pregunta: “¿Cómo es que pueden tirar más de 600 toneladas en ese basurero? Y ésos son los datos superfluos. En realidad entraron más de mil toneladas diarias, con un promedio de mil 300 pesos por tonelada, lo que significa que se llevaron más de 1 millón de pesos diarios. Eso es corrupción. La infraestructura de ese basurero estaba programada para procesar nada más 50 toneladas en treinta años, pero se lo echaron en cuatro y pretendían seguir”.
La lucha, narran, comenzó cuando empezaron a excavar e hicieron un socavón de más de veinte metros de profundidad y 100 metros de largo y 50 de ancho. “Los vecinos nos percatamos. Empezaron a rascar y encontraron un ojo de agua. Eso prendió las alertas y focos rojos en todas las comunidades vecinas porque todos los pueblos tenemos nuestros pozos noria en casa, y ahora querían poner a esos veinte metros de profundidad más basura. No se necesita ser ingeniero para saber el daño que estaban por hacer”.
Fue entonces cuando, unidos, lograron cerrar el basurero, pero ahora les dicen que para cerrarlo completamente necesitan meter 30 mil toneladas más de basura, “pero ese basurero no da para más”, pues, explican, los lixiviados que produce están desbordándose y la empresa no se hace cargo de darle mantenimiento. “Desde marzo no han sacado ni un litro de esos lixiviados. Hace 15 días cayó un aguacero en esa parte del basurero, se desbordaron los lixiviados y entraron al socavón. Lo que más temíamos se hizo realidad”.
Los estudios que han realizado indican que el agua ya está contaminada con heces fecales y metales pesados como cadmio, mercurio y plomo, provenientes de las pilas que se tiran en el basurero. Además, indican en el foro, “también tiraban ahí basura de hospitales. Hemos encontrado restos de jeringas, de gasas, material biológico que iban a dejar ahí, cuando se supone que el basurero era nada más para residuos de la ciudad, no de hospitales”.
EL SAQUEO EMPEZÓ DESDE ANTES, CON SALINAS
En el pronunciamiento final, los pueblos de la Cholulteca y de los Volcanes ubicaron el inicio del saqueo en el proceso de privatización del agua y la tierra en 1992, durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, quien con la modificación al artículo 27 constitucional, el establecimiento de la Ley de Aguas Nacionales y la formación de la Conagua, desencadenó “el despojo, robo y privatización de las tierras y aguas ancestrales de los pueblos originarios en todo el país, amparados en una falsa legalidad” que señala que “el agua es de la nación y que el mal gobierno, como administrador de la nación, administra nuestra agua”. Esto, en los hechos, ha significado la venta masiva del agua, “despojando a los pueblos del recurso vital que se encuentra en sus territorios, provocando la crisis hídrica actual”.
Señalaron también que “el proceso de urbanización salvaje y despojo que el mal gobierno y la invasión inmobiliaria han promovido en la región cholulteca, ahora denunciado como gentrificación, está generando desaparición del suelo agrícola, pérdida de cuerpos de agua y el desplazamiento silencioso de familias originarias cholultecas”.
Entre 1994 a 1997, advierten, el gobierno de Puebla, junto con el Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Puebla (SOAPAP) y la entonces recién formada Comisión Nacional del Agua (Conagua), impusieron a los pueblos de Nealtican, Acuexcomac en San Pedro Cholula, Xoxtla y San Antonio Cacalotepec, del municipio de San Andrés Cholula, la extracción masiva de 22 pozos profundos, cuatro de Nealtican, por un volumen de 6 mil millones de litros de agua al año; cinco de Acuexcomac por un volumen de 9 mil y medio millones de litros de agua al año; tres de Xoxtla por un volumen de mil millones de litros de agua al año; y diez en San Andrés Cholula por un volumen de nueve mil millones y medio de litros de agua al año, lo que representa el 56 por ciento del agua concesionada en Nealtican, el 51 por ciento en San Pedro Cholula, el 22 por ciento en Xoxtla y 65 por ciento en San Andrés Cholula. Todo “bajo el pretexto de suministrar el agua a las colonias más pobres y necesitadas de la ciudad de Puebla”.
A 30 años de otorgadas estas concesiones se han secado el manantial y el río El Batán en Santa María Acuexcomac, el río Prieto en Xoxtla, el Almolo en San Pedro Tlaltenango, el río Atenco en San Antonio Cacalotepec, el río Actipan en San Rafael Comac y decenas más de ríos y ameyales, con la pérdida de cientos de hectáreas de riego en estos cuatro municipios y la alarmante disminución del nivel de los mantos acuíferos.
Los representantes de los pueblos llevaron el pronunciamiento a las asambleas de sus comunidades para su estudio y valoración. El abajo hablará. La próxima cita es el 26 de agosto frente a las oficinas de Conagua.