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EL ENGAÑO DE LAS ENERGÍAS “LIMPIAS”

GLORIA MUÑOZ RAMÍREZ

Las presas no son energía limpia”, afirma, contundente, el Movimiento de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (Mapder), en el marco del Día internacional de lucha contra las presas, por los ríos, los pueblos y la vida. La organización, creada en 2004 para luchar junto a las comunidades afectadas por la construcción de presas, rechaza las modificaciones a la Ley de la Industria Eléctrica; alerta sobre la reactivación de proyectos de presas que actualmente se encuentran suspendidos o la implementación de nuevos; y demanda una transición energética que incluya a los pueblos con alternativas de agua y energía sostenibles, justas y solidarias.

Mapder advierte sobre “las evidencias de los graves daños ecológicos y sociales causados por estos proyectos”, tales como el asesinato de defensores y defensoras de los ríos, despojo de tierras, desplazamientos forzosos, generación de conflictos comunitarios, afectación del caudal ecológico de los ríos y de la región hidrológica de las cuencas, entre otros.

El Movimiento de Afectados por las Presas ha documentado durante 17 años “la historia de engaños de los promotores de estas obras privadas y públicas”, como la simulación de consultas en comunidades indígenas; promesas de empleos y progreso; pagos de tierras que no llegan; falta de servicios y de trabajo en los ‘nuevos centros de población’; reasentamientos mal construidos en los que a los pocos años la gente prefiere emigrar; y población sin acceso al agua, contaminación y deforestación.

Además, indica la organización en un comunicado, está la criminalización y hostigamiento a los defensores de los ríos. Este año, señala, en menos de tres meses “fueron asesinados dos de nuestros compañeros del Mapder: Fidel Heras Cruz, defensor comunitario y autoridad agraria, integrante del Copudever en Oaxaca; y Miguel Vázquez Martínez, integrante de la Alianza de Comunidades del Río Bobos Nautla en Tlapacoyan, Veracruz”.

Aunque gracias a la lucha de los pueblos indígenas y afrodescendientes, junto con colectivos, organizaciones sociales y académicas, “se ha logrado evitar la imposición de grandes proyectos de presas en los últimos 20 años, Mapder insiste en “la amenaza de destrucción ecológica, cultural y social a los pueblos afectados por los proyectos que aún no han sido cancelados”, tales como la Presa El Zapotillo–Acueducto Zapotillo León–Presa El Purgatorio, en Jalisco, promovido por las empresas españolas FCC y Abengoa y las mexicanas Hermes y La Peninsular. También el Proyecto Hidroeléctrico Puebla 1; 16 mini hidroeléctricas en el Río Bobos Nautla, en Veracruz; la presa Hidroeléctrica La Parota, en Guerrero; la presa hidroeléctrica Las Cruces, en Nayarit; y la hidroeléctrica de usos múltiples Paso de la Reina y proyecto hidroeléctrico Río Verde, en Oaxaca. Además de las 29 hidroeléctricas que cuentan con permisos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y que se encuentran en fase de construcción o de planeación.

Mapder insiste en su rechazo a las modificaciones a la Ley de la Industria Eléctrica que promueven a las presas como energía limpia, y apremia a que el debate se centre en “identificar cómo disminuir el gasto energético insostenible y absurdo que vivimos actualmente y no sólo si se debe dar prioridad a las energías renovables o a los combustibles fósiles”.

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